DEJAR LA HEROINA SIN SINDROME DE ABSTINENCIA

 

Uso y abuso de heroína y opiáceos

Dejar la heroina

Los opiáceos como la heroína, también llamados narcóticos, han sido usados a lo largo de toda la historia. El opio, que se deriva de un líquido blanco que produce la planta de la amapola, procedente de Oriente Medio y Asia, era empleado terapéuticamente en varias culturas antiguas como calmante y para reducir el dolor, y recreativamente para producir estados de sueños eufóricos. Hoy en día, los médicos recetan narcóticos para calmar el dolor, aunque no es el caso de la heroína, procesada a partir del opio, con tremendos efectos adversos y adictivos, y con estatus de ilegalidad.
La heroína es altamente adictiva, y su abuso tiene repercusiones que se extienden más allá del consumidor. Las consecuencias sociales y médicas del abuso de heroína, como la extensión del SIDA, la tuberculosis, la violencia y criminalidad, las alteraciones en la familia y en los ambientes educativos, son consecuencias socioculturales y psicosociales muy graves.

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sindrome de abstinencia

Causas del síndrome de abstinencia al intentar dejar la heroína y los opiáceos

Aunque el abuso de heroína tiende a disminuir en los últimos años, su prevalencia es aún más alta que en los años de la década de los 90, y se ha encontrado que en la actualidad hay un abuso significativo de heroína entre jóvenes en edad escolar. Por otro lado, su forma de consumo ha cambiado, ya que más que inyectarse, ahora se inhala o se fuma, por la errónea creencia de que así no se llega a la adicción, cuando en realidad los efectos metabólicos de los narcóticos, como la heroína, son los que hacen que esta droga sea altamente adictiva, independiente de su vía de administración.

La heroína se adhiere a los centros de eliminación del dolor del cerebro, conocido como los receptores µ, y al sistema de recompensa cerebral. Los efectos inmediatos son la eliminación del dolor, somnolencia y sensación de bienestar. Pero con el uso prolongado de heroína, el cerebro deja de producir sus propios opiáceos (endorfinas y encefalinas) y empieza a confiar en que esta droga exógena maneje las funciones fisiológicas encomendadas en principio, a estas sustancias naturales del cerebro. Es decir, el organismo empieza a depender de la heroína para funcionar “normalmente”. Por eso, cuando se deja de consumir heroína después de un tiempo prolongado de uso el organismo, sin heroína y sin las sustancias naturales que ha dejado de producir durante el consumo, sufre alteraciones que son conocidas como síndrome de abstinencia a la heroína.

En definitiva, el organismo se ha acostumbrado a la presencia de la heroína (se ha vuelto dependiente) para activar el sistema de recompensa cerebral. Cuando cesa el consumo de esta droga, al dejar la heroína, ese sistema de recompensa carece de la sobreestimulación habitual y, por tanto, no es capaz de activarse. El resultado es el síndrome de abstinencia, lo más opuesto al placer, síndrome que se convierte en uno de los principales obstáculos para la recuperación de la adicción a la heroína y cuyos síntomas físicos hacen que muchos adictos vuelvan a buscar la heroína para no sentir ese malestar. De hecho, para muchos investigadores, el temor al síndrome de abstinencia es uno de los motivos centrales para continuar consumiendo heroína, junto al profundo y compulsivo deseo de droga que produce la adicción.

Los síntomas dolorosos del síndrome de abstinencia de opiáceos

Los síntomas del sindrome de abstinencia después de dejar la heroína son los opuestos a los efectos farmacológicos de esta droga, y se pueden equiparar a un caso grave de gripe, siempre dependiendo de cada historia personal de consumo de heroína. Por otro lado, la gravedad de la abstinencia depende también de la dosis y la vía de administración de la heroína.

Parece que buena parte de los síntomas físicos se deben a la actividad de una parte del tallo cerebral llamada locus coeruleus. La heroína paraliza esta área, que se vuelve hiperactiva cuando se interrumpe el consumo de droga. El locus coeruleus es un centro importante del sistema cerebral de alarma y activación, y su hiperactividad se correspondería con la marcada ansiedad y agitación que se producen durante el síndrome de abstinencia. Un síndrome que suele comenzar a las seis u ocho horas tras la última dosis de heroína, y que se agudiza entre las 48 y las 72 horas posteriores a esta última dosis, prolongándose normalmente una semana.

Un síndrome que suele comenzar a las seis u ocho horas tras la última dosis de heroína, y que se agudiza entre las 48 y las 72 horas posteriores a esta última dosis, prolongándose normalmente una semana.

Durante la fase inicial del síndrome de abstinencia de heroína se experimentan rinorrea, lagrimeo, bostezos, ansiedad y sudoración excesiva. Cuando se alcanza la máxima intensidad de los síntomas, hay midriasis, piloerección, temblores, dolores óseos y articulares, contracturas musculares, sudoración, taquicardia, ansiedad, agitación psicomotriz, irritabilidad, anorexia, insomnio y oleadas de calor y frío. La fase tardía de la abstinencia cursa con calambres musculares, fiebre, espasmos intestinales, náuseas, vómitos, eyaculaciones espontáneas e hiperglucemia. La depresión es también un síntoma de la abstinencia de heroína, en algunos casos de manera tan profunda que algunos de los que la atraviesan creen que van a morir, y este sentimiento, junto a la dureza de los síntomas, les impide continuar el proceso, causando muchas de las recaídas. Sin embargo, el síndrome de abstinencia de heroína casi nunca es peligroso para la vida, aunque sí comporta riesgo para los que padecen VIH/SIDA, para el feto en el caso de embarazadas y para aquellos que afrontan la abstinencia para dejar la heroína con serios problemas de salud.

SINTOMAS Y SIGNOS DE LA ABSTINENCIA HEROINA

SÍNTOMAS

SIGNOS

 • Calambres abdominales

 • Diarrea

 • Anorexia

 • Elevación de la presión arterial

 • Ansiedad

 • Fiebre moderada

 • Insomnio

 • Taquicardia

 • Ataques

 • Midriasis

 • Deseo irrefrenable de droga

 • Lagrimeo

 • Cefalea

 • Piloerección
 • Náuseas  • Espasmos musculares
 • Fatiga  • Vómitos
 • Irritabilidad  • Rinorrea
 • Oleadas de calor y frío
 • Mialgias
 • Bostezos
 • Sudoración
 • Inquietud

La desintoxicación sin síndrome de abstinencia a la heroína es posible

En definitiva, el síndrome de abstinencia es un obstáculo fundamental para la recuperación de la adicción a la heroína. Pero la desintoxicación sin síndrome de abstinencia es posible. El síndrome de abstinencia de la heroína no es un comienzo ineludible de todo tratamiento para superar la dependencia de esta droga, sino que por el contrario, puede ser evitado con una intervención específica y un tratamiento adecuado.

Para evitar el síndrome de abstinencia, es necesario recuperar las funciones cerebrales que han resultado dañadas por la adicción a la heroína. Pero esto no es posible con una desintoxicación “tradicional”. Las neuronas deben ser recuperadas con una intervención farmacológica que permita que el paciente no sufra ni síntomas de abstinencia ni ansia de consumo, y que además, este procedimiento permita también una recuperación de procesos cognitivos y afectivos que han sido dañados, como la retención, la capacidad para leer, la conciencia o la serenidad.

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